Aunque, sin duda, muchos quisiéramos encontrar la fuente de la eterna juventud para mantenerse sanos, fuertes y hermosos por siempre, esto no es posible, porque de manera progresiva e irreversible todos los individuos envejecemos. El envejecimiento es un proceso complejo en el que ocurren cambios morfológicos, psicológicos, funcionales y bioquímicos que se dan con el paso del tiempo y que conllevan a una disminución de la capacidad del organismo de adaptarse a su entorno y a un incremento de la vulnerabilidad, que conduciría a la muerte. Dentro de las características generales del envejecimiento se encuentran disminución de la vitalidad, de la fuerza y la tensión muscular; cambio de la composición corporal (proporción músculo/grasa); disminución de la flexibilidad articular y masa ósea; flacidez corporal y piel arrugada; reducción de la función cerebral (velocidad, fluidez, memoria, reacción y concentración); pérdida progresiva de la capacidad visual, del gusto y de la audición; aumento de la presión arterial; pérdida de las capacidades cardiovascular y respiratoria; pérdida de la actividad hormonal (DHEAS, hormona de crecimiento humana, testosterona y estradiol); pérdida de la capacidad inmunitaria frente a agentes infecciosos, pérdida progresiva de la función sexual, etc.

Los factores asociados al envejecimiento, son genéticos, en un 30%, y medioambientales (incluyendo el estilo de vida: estrés, dieta, actividad física, etc.), en un 70%. Son muchas las teorías que intentan explicar el envejecimiento, pero debido a su similitud entre sí, se pueden resumir en cinco: 1) Daño Genético (acortamiento del telómero e imposibilidad de la célula para seguir replicándose), 2) Daño celular mediado por radicales libres, 3) Homotoxicosis o acumulación de toxinas intra y extracelular, 4) Desbalance Psico-neuro-endocrino-inmunológico) y 5) Desbalance nutricional.

Aun cuando, no se puede detener el envejecimiento, se ha comprobado que se puede enlentecer su progresión, actuando sobre diversos factores involucrados a este proceso.

De ahí nace el concepto de Medicina Antienvejecimiento, que tiene como objetivo que las personas prolonguen su periodo de vida activa, mantengan y mejoren sus facultades físicas y mentales, prevengan las enfermedades propias de la edad y el envejecimiento prematuro, en otras palabras, mejoren su calidad de vida por el resto de su existencia.

El abordaje de la Medicina Antienvejecimiento incluye las Claves de la Longevidad:
  1. Alimentación saludable.
  2. Actividad Física Regular
  3. Reposo reparador y recreación periódica
  4. Manejo adecuado del estrés
  5. Ambiente armónico
Asimismo, complementos nutricionales y hormonales, y tratamientos antienvejecimiento general y específicos sobre algunos aparatos o sistemas orgánicos particularmente afectados. Algunos tratamientos para tal fin son terapias de drenaje, hidroterapia, detoxificación iónica, quelación, sueros de revitalización, bioestimulación con plasma rico en plaquetas, ozonoterapia, terapia neural y terapia celular. La Medicina Antienvejecimiento no es la fórmula de la eterna juventud, pero permitirá a las generaciones venideras una sobrevida de más años pero con calidad. Es detener el paso acelerado del reloj, y en muchos casos revertir algunas situaciones.


Dr. JAIME U. CACHAY AGURTO
Especialista en Medicina de Rehabilitación y en Antienvejecimiento y Longevidad
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